El pasado 8, 9 y 10 de noviembre un grupo de unos 50 jóvenes se dieron cita en Madrid para el IV Encuentro Nacional de Jóvenes Dominicos. Llegaron chicos y chicas mayores de 18 años provenientes de Bilbao, Pamplona, Valencia, Sagunto, Tarragona, Sevilla, Murcia, Córdoba, Granada, Madrid, entre otros. Estos jóvenes están relacionados con diversas instituciones de Familia Dominicana de España (Movimiento Juvenil Dominicano, Dominicas de la Enseñanza, Frailes Dominicos, Fundación Educativa Santo Domingo, Fraternidades Laicales de Santo Domingo, Parroquia Nuestra Señora de Atocha y Fundación de las Dominicas de la Enseñanza).

Ha sido un encuentro cargado de mucha emotividad donde ha fluido la voz de muchos jóvenes que han expresado su sentir, su experiencia de Dios, sus sueños, ilusiones, sus deseos de descubrir el plan de Dios para cada uno de ellos. Un espacio donde se ha podido mezclar la oración, la reflexión, los testimonios de vida, el estudio, el espacio crítico, momentos lúdicos cargados de fraternidad.

Entre los momentos mas significativos se hace mención de la reflexión a cargo del teólogo José Laguna, quien después de presentar los desafíos globales a los que se enfrentan los jóvenes de hoy ha generado un espacio crítico y de debate donde muchos han podido externar su interpelación y maneras de ver la realidad en el contexto español.

Así mismo han sido de mucha ayuda los testimonios brindados en una mesa redonda por Lara Anthony de Sena de las fraternidades laicales, fray Germán Pravia del Vicariato Antonio de Montesinos en América del sur, la hermana Loli Abad de las Dominicas de la Anunciata y fray Antonio Rodríguez del Albergue San Martín de Porres en Madrid. Todos ellos relataron su experiencia de Dios a través de su historia y cómo ésta los fue acercando al carisma dominicano y a la labor que realizan actualmente.

Por la noche, después de una emotiva oración preparada por los jóvenes de Atocha se dio paso al tradicional momento lúdico que también sirve de encuentro entre jóvenes que no se conocían entre sí y solidificar lazos de fraternidad.

El domingo por la mañana se hizo una reflexión a nivel personal sobre los compromisos a adquirir como jóvenes creyentes a partir de lo vivido en el encuentro y luego se dio paso a la Eucaristía, la cual inició con un creativo acto penitencial, plasmando por escrito los retos y compromisos a vivir.

Ha sido un fin de semana cargado de mucha adrenalina, alegría, discernimiento, vivencias y emotividad, donde Santo Domingo ha estado presente heredando a nuevos miembros un carisma compartido, creativo, capaz de dar respuesta a muchas interrogantes que jóvenes se plantean en la actualidad.

Fr. Manuel Eduardo Alvarado