La semana pasada la que se sentaba en el banco era Mercedes, una señora de 88 años la cuál permanecía sola, cabizbaja e inmóvil, con la peculiaridad que los que se acercaron vieron que Mercedes en este caso era una escultura. Esta estatua hiperrealista era parte de una campaña de sensibilización y visualización de una realidad que está en nuestras ciudades, la soledad en los mayores.

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