Cada uno y cada una han seguido desarrollando, en las semanas del confinamiento, su trabajo permitiendo que el mundo siguiera girando de forma más o menos “cotidiana” y consiguiendo que los demás fuéramos atendidos en los hospitales, encontráramos la comida en las estanterías de las tiendas y que nuestras calles, aunque las hayamos pisado poco, siguieran limpias.