Este confinamiento me ayuda a poner mi mirada en los demás, y también concentra mi mirada en ÉL. Al inicio y al final de la intensa jornada de teletrabajo, todo está en calma. Y en ese momento, a solas con Dios, con las esperanzas y preocupaciones, con las buenas noticias el día y las risas compartidas– que también siempre las hay -, elevo mi mirada a DIOS, Padre y Madre, agradecida por lo afortunada y querida y cuidada que me siento y serena sabiendo que ÉL nos cuida y nos ayuda a ser luz y esperanza para todos.